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La importancia del “factor litio” en el desarrollo de la electro movilidad

Chile produce cloruro e hidróxido de litio, sin embargo el siguiente paso estaría de la mano de la fabricación de baterías y quizá, llegar a la producción de vehículos eléctricos.

Más de 90 híbridos enchufables y eléctricos se han vendido en nuestro país entre enero y octubre de este año. Si bien, esta categoría aún representa un porcentaje menor, el “boom” vendría durante la próxima década y el litio sería clave para impulsar a la industria, y quizás impulsar un nuevo súper ciclo económico para nuestro país.

Este mineral se encuentra principalmente en salmueras naturales, pegmatitas, pozos petrolíferos, campos geotermales y agua de mar. Nuestro país posee alrededor del 52% de las reservas mundiales en forma de salmueras. La producción chilena es mayoritariamente de carbonato de litio, que se obtiene a partir de las salmueras contenidas en el Salar de Atacama. También, Chile produce cloruro e hidróxido de litio.

Sin embargo, el siguiente paso estaría de la mano de la fabricación de baterías, no sólo componentes de ellas. Entre sus características, el litio destaca por ser liviano, cuenta con la mitad de densidad del agua y su rasgo distintivo es que es un excelente conductor de calor y electricidad, lo que lo ha convertido en uno de los principales motores de la tan anhelada electromovilidad.

Con una demanda que se proyecta un aumento entre 10% y 12% por año en el próximo quinquenio, se espera que este mineral dé un salto en los próximos años, gracias a las proyecciones de nuevos usos y de explosión de la demanda por algunos productos como, por ejemplo, los autos híbridos.

Esto, sin embargo, se viene anunciando desde hace tiempo: específicamente, de mediados de la década pasada, cuando efectivamente los precios se dispararon y alcanzaron niveles nunca vistos. “El litio es sin duda el componente principal de las baterías, pero no el único. Que la industria del litio vaya en crecimiento y desarrollo, sin duda contribuirá a tener precios más competitivos. Pero hay que recordar que el litio que se ocupa para las baterías es el carbonato de litio grado batería, un producto de alto valor agregado, que en Albemarle preparamos de acuerdo a las exigencias de cada cliente en el mundo”, cuenta Ney Fauré, gerente de desarrollo estratégico de Albemarle.

Para qué se usa

Un vehículo tradicional que funciona con un motor a combustión interna contiene alrededor de 20 kilos de cobre, mineral que está presente en sus componentes mecánicos, electromecánicos y en sus accesorios hechos de una aleación de cobre y zinc. En tanto, uno de características híbridas necesita cerca de 40 kilos de litio y, uno con batería electrovoltaica, alrededor de 80 kilos. Esta diferencia se debe, principalmente, a que el motor eléctrico necesita más conexiones que los vehículos convencionales. De hecho, algunos expertos hablan de que podrían llegar a necesitar hasta 105 kilos del metal por unidad.

Volvo, Volkswagen, Jaguar, BMW y Ford son sólo algunos de los fabricantes que empiezan a apostar por el segmento híbrido. Esto se suma a visiones como la de Francia que anunció que de cara al 2040, ya no se comercializarán vehículos a bencina en el territorio. Europa, lo ha hecho por razones vinculadas al cambio climático. Por su parte, ciertos estados en EEUU están muy interesados, como ocurre con California. China, por su parte, busca combatir la polución de las grandes ciudades y dar un impulso al combate del cambio climático. “Esta locura de la electromovilidad que está haciendo crecer el consumo de litio de una manera vertiginosa nos abre oportunidades muy interesantes para Chile, porque además también tenemos energía solar muy barata, somos el país con mejor radiación solar del mundo; los autos eléctricos también consumen mucho cobre y una parte del mercado va a exigir cobre bajo en emisiones porque el consumidor sofisticado está interesado en que la traza de carbono de todos los componentes del auto sean muy bajas”, dice Eduardo Bitrán, vicepresidente ejecutivo de Corfo y agrega: “Tenemos una posibilidad extraordinaria”.

Para Fauré uno de los desafíos es la escalabilidad. “Para que exista un despegue del mercado de las baterías se necesita crear economías de escala, para que el resto de la cadena logre eficiencias que permitan tener este tipo de productos a precios más competitivos”.

En ese sentido, el timonel de Corfo añade que el desafío hoy está en generar un entorno propicio: “La pregunta es si en esta región se va a generar un mercado grande de autos eléctricos y es un tema que está por verse porque nuestro vecino, Argentina, ha apostado fuertemente por el gas natural y Brasil, por su parte, por el metanol. Entonces, no estamos seguros de cuán rápido se desarrolle el mercado para autos eléctricos, tomando en cuenta que Chile es un mercado pequeño”, indica Eduardo Bitrán.

En este sentido, el primer paso son los cátodos de litio, para después comenzar a fabricar las baterías y así, ir incrementando el uso y aplicaciones.

Incluso, si se dan las condiciones favorables, el tener altas radiaciones solares e inversión en plantas fotovoltaicas, nos podría convertir en un actor mucho más competitivo en términos regionales.

Fuente: Pulso

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